Si se ha parado el tiempo
en el mismo instante en que me voy,
no te jactes de eso:
es sólo que mi aguja aún piensa en vos.
Si se ha escondido el viento
y ya no hay lugar para tu voz,
no te asustes por eso:
es sólo un viejo amigo y me siguió.
¿Cuántos te han visto llorar y te secaron la piel?
¿Quién te ha sabido llevar hasta el Jardín del Edén?
Hasta el Jardín del Edén...
Si se enfría el infierno
en el mismo instante en que me voy,
no sonrías por eso:
es sólo que mi diablo aún piensa en vos.
Si cuando abrís los ojos
no ves un panorama mejor,
no invoques al mañana:
pensá que hoy mismo puedo estar con vos.
¿Cuántos te han visto llorar y te secaron la piel?
¿Quién te ha sabido llevar hasta el Jardín del Edén?
Hasta el Jardín del Edén...
Soy yo el geólogo de tus lunares.
Qué lindas piernas, ¿a qué hora abren?
¿Dónde hay que hacer la cola? Ahí voy.
Soy un cuadro que nunca se colgó.
Al cielo no suspires más, no me vas a encontrar ahí.
Si me deje algo en el placard ahí lo paso a buscar.
Si no cambiaste de opinión, voy un toque y me voy.
Y, mirá: me adelgazaste la sonrisa veterana,
entre gritos, platos rotos y de postre, marihuana.
Medioanoche: Los vecinos acampando en el pasillo,
interpretando estupideces cual si fueras angelito.
Hasta el Jardín del Edén...
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