¿Cómo es eso que cenaste ayer y te acostaste pensando en vos?
Sabés, tu hermano no está muy bien, está nadando contra el reloj.
¿Acaso fuiste a llorar por él? ¿O tu oficina no lo avaló?
¿Hace cuánto lo fuiste a ver sin pensar sólo en la buena acción?
Y te avivaste cuando se fue. Te avivaste cuando se fue...
Te censuraste al último eslabón, mientras te otorgaban la promoción.
Tu imperialismo te autodestruyó y hoy tu psiquiatra se ríe de vos.
¿Qué va a hacer ahora tu ángel delirante
cuando descubra que no hay cicatrizantes?
Se vino el ocaso -está así ya hace rato-:
un depresivo que no encuentra atajos.
Y te avivaste cuando se fue. Te avivaste cuando se fue...
¿Cuánto sale este semestre, para avalar lo que no es legal?
¿Quién ha bautizado al ogro, adornándolo de facultad?
¿Quién celebra en fecha absurda un aniversario en concesión?
Abróchense los dientes, porque sólo queda una guerra más.
Rescataste lo peor de tu gente más fiel.
Te olvidaste que en la vida hay más por hacer.
Bonaerenses incoherentes, corralito entre la gente.
Linda cena hay en tu mesa, y otros cientos se lamentan.
Y te avivaste cuando se fue. Y te avivaste cuando se fue.
Te veré, veré, llorándole tras la espalda.
Te veré, veré, llorándole tras la espalda.
Te veré, te veré....
Te veré, veré, llorándole tras la espalda.
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